El trabajo cotidiano del sofrito

Un pequeño comienzo en la sartén puede definir toda una olla.

Un arroz o unas habichuelas parecen sencillos al servirlos, pero su sabor suele empezar mucho antes. Las verduras aromáticas ablandadas en aceite crean una base llamada a veces sofrito, con nombres e ingredientes que cambian según el lugar.

Cebolla y ajo son puntos de partida habituales. Pueden acompañarlos pimientos, tomates, cilantro, culantro y otras hierbas. Las cocinas dominicana, puertorriqueña y cubana no usan una fórmula idéntica.

La paciencia ayuda más que el fuego fuerte. Ablanda la cebolla sin quemarla y añade el ajo después. Deja que el tomate pierda agua; las hierbas delicadas pueden ir al final.

Preparar una base facilita las comidas entre semana. Enfría pronto, refrigera en un recipiente limpio y usa en pocos días, o congela porciones pequeñas. Después añade lo que necesite el plato.

Prueba el resultado. El sofrito no sustituye la sal, la acidez ni la buena cocción del arroz y las legumbres: ofrece una base sabrosa para esas decisiones.